lunes, 8 de octubre de 2012

Despedida y cierre

http://www.estuimagen.com

Cuando comencé a escribir este blog, en enero de 2012, tenía la intención de sumergirme de lleno en el concepto 'estar desempleada' -algo que en los últimos 30 años no me había ocurrido nunca- para conocerlo, evaluarlo e intentar transmitir qué ocurre cuando el paro entra a formar parte de tú vida en todos los aspectos de la misma.

Y así lo he ido haciendo -con más o menos regularidad y menor y mayor fortuna-  hasta la fecha de hoy, momento en el que me sumerjo de lleno en un período sabático en el que la puesta a punto profesional, el reciclaje y la búsqueda de nuevos horizontes laborales se convierten en mi principal objetivo.

El nuevo paradigma laboral advierte de que empleo y desempleo, tal y como hoy lo conocemos, pasan a la historia para dar entrada a nuevos tiempos donde, para buena parte de la masa laboral, las personas están destinadas a crear su propio puesto de trabajo y defenderlo día a día.

No es fácil ni es cómodo y algunos ni siquiera serán capaces de entenderlo, pero es lo que hay. Y como diría Serrat, "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".

Gracias a todos aquellos que han seguido este blog, en especial a los que su generosidad llevó a hacerse 'oficialmente' seguidores del mismo. Gracias también a los que me enlazaron a sus respectivas bitácoras y a los que, desde aquí, sugiero que supriman esta cabecera de sus páginas.

A todos les emplazo a seguir leyéndome en http://carmenmerino.wordpress.com,
ni nueva dirección en la web y un blog donde, como podréis comprobar si decidís picar este anzuelo, los lugares comunes siguen sin tener cabida.

Un sincero abrazo.

domingo, 12 de agosto de 2012

martes, 7 de agosto de 2012

I love crisis


¿Qué puede tener de bueno una crisis que mantiene en el paro a cinco millones de ciudadanos, acobardados a los que continúan empleados (cada vez más subempleados) y con el agua al cuello a muchos autónomos y empresarios honrados? Poco, la verdad. Salvo para los especuladores con cash y los gurús de la autoayuda versión patria que han hecho de ella su modo de vida.

La crisis como oportunidad es una apuesta a muy largo plazo en las actuales circunstancias, cuando en  el horizonte solo se atisba un abismo en el que continuar profundizando.

Pero, aún así, tiene sus ventajas. Pocas, pero las tiene. Y una de las más llamativas es el interés que han tomado las compañías por el cliente. En tiempos de bonanza, el cliente ha sido para la mayoría de las empresas, torpes empresas, simple carne de cañón. A día de hoy, los servicios de atención al cliente son  un elemento clave en la gestión de la empresa. Porque perder clientes es un riesgo que no se puede correr cuando la tasa de reposición es tan peligrosamente baja.

Obviamente, las redes sociales y la exposición en canal ante la opinión pública que sufren las empresas por este motivo tienen una importancia fundamental en la nueva percepción del cliente. Pero, pese a la gran evolución del mundo 2.0, el consumidor medio no es todavía el ser cibernético al que sin duda evolucionará.

Pero ya sea en su versión 2.0 como en su versión tradicional, el consumidor sale ganando de estas difíciles circunstancias. No sólo porque los márgenes descienden de la abusiva estratosfera y los precios finales se reducen, sino también porque los dependientes y el resto de los actores de primera fila en el sector servicios están aprendiendo a marchas forzadas el noble arte de servir al cliente.

¿Cuántos de los problemas anteriormente irresolubles con determinadas compañías, sobre todo las que provienen de anteriores situaciones de monopolio, encuentran ahora una respuesta adecuada al otro lado del servicio de atención al cliente?

Yo tengo una auténtica colección de anécdotas propias y ajenas. Seguro que vosotros también. ¿Os parece una buena idea que las compartamos?




lunes, 11 de junio de 2012

La naturaleza se abre camino



¿No has tenido a veces la sensación de estar en un lugar que los hombres llevan siglos y siglos tratando de robar obstinadamente a la Naturaleza pero que esta, igualmente obstinada, se resiste fieramente e insiste en recuperar lo que es suyo de tal forma que será al final el tiempo el que termine por poner las cosas en su sitio?

Yo sí, incluso a menudo. Y en el municipio tinerfeño de La Laguna, con más de 500 años de existencia, surgen a menudo motivos para creerlo. Sus famosos tejados plagados de insistentes verodes son una espectacular muestra más de ello.

En la foto de arriba se observa como, en plena ciudad, la vegetación se abre camino bajo el tubo medio arrancado de una de esas barras que colocan los ayuntamientos para que los coches no aparquen en determinadas zonas. En la de abajo se comprueba como el precioso verode ha conseguido desafiar las toneladas de asfalto para asomar su curiosa cabecita por el sitio más inesperado.




miércoles, 23 de mayo de 2012

solucionesparatodo.com

                                                     



Centro de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Donde el ayuntamiento no llega, lo hacen las ñapas de los vecinos. En el lugar se suelen reunir alcohólicos y otros toxicómanos. Lo excluido no quita lo aseado. A veces.


















martes, 22 de mayo de 2012

Resolución de conflictos (La Odisea de Carritus II)

La ilustración es del blog clasesdeperiodismo.com

Una de las principales tareas del community manager encargado de una comunidad con carácter comercial o de servicios es sin duda gestionar la resolución de conflictos. No resolverlos, que para eso están los departamentos adecuados. Y mi experiencia personal con @Carritus (ver La odisea de Carritus) me ha dado material más que suficiente para sacar algunas conclusiones interesantes en relación a mis estudios de community manager.

La primera de ellas es que no puedes bajo ningún concepto ofrecer servicios que no estás en plena disposición de dar. En la página web de @Carritus se incluye un chat cuyo objeto es ayudarte si tienes algún problema a la hora de realizar tú compra. La realidad es muy distinta a la oferta. Nunca hay nadie disponible al otro lado de la pantalla y las consultas que realizas pasan a un sistema que te responde como mínimo 24 horas más tarde. ¿Hay alguien dispuesto a embrollarse en un proceso de esta naturaleza para realizar una simple compra de alimentos? Me temo que no.

La segunda, y no menos importante, es que se ofertan ventajas con apariencia fraudulenta. Y me explico. Mi aterrizaje en @Carritus se produjo al calor de una oferta según la cual no habría gastos de envío en las compras realizadas entre determinadas fechas. El mecanismo era la devolución por parte de @Carritus del importe que habías pagado previamente por dichos gastos de envío al suministrador de tu compra, Alcampo, Carrefour o cualquier de los otros supermercados con los que trabaja la empresa.  La verdad es que tuve que reclamar a @Carritus la devolución de dichos gastos de envío.

La empresa explicó su incumplimiento con el argumento de que no tenían mis datos bancarios para realizar la devolución debido a que la compra se paga directamente en el supermercado que te la sirve. Lo cual me llevó a la siguiente reflexión: ¿Y por qué no me han pedido ustedes tales datos antes de que yo tenga que reclamarles que cumplan con sus promesas comerciales? Teniendo en cuenta que dejé pasar el doble del tiempo ofertado (ocho o nueve días) antes de reclamar el reembolso, ¿no deberían haber caído en la cuenta de que me debían algo y haber puesto en marcha los medios necesarios para resolverlo? ¿A cuantas personas se les pasará el hecho de que no han recibido el reeembolso de los gastos de envío o no se molestarán o se encontrarán con tiempo y fuerzas para reclamarlo? ¿No es este un proceder propio de una voluntad engañosa?

En mi particular caso, el tesón y la publicidad de este caso en la red, especialmente la mención del proceder de la empresa en Twitter, me reportó una amable carta del director general de @Carritus donde, además de disculpas mil, se me ofreció una compensación de 50 euros por las molestias, además del reembolso de los gastos de envío de la compra realizada y ¡hasta de otra que nunca logré cerrar debido a los fallos del proceso que tiene la página¡

Ni que decir tiene que acepté la humilde pero merecida compensación e hice uso de ella para concretar la compra con Alcampo que motivó La odisea de Carritus, compra que de este modo me salió a mitad de precio y fue felizmente entregada a mi hijo, residente en Madrid.

Pero, desgraciadamente, esto no ha hecho variar mi visión sobre el servicio que ofrece @Carritus. Sobre todo después de saber que una amiga se ha visto recientemente en las mismas dificultades que yo para coronar un pedido en Alcampo a través de @Carritus. ¿Están seguros en esta empresa de que no tienen nada que modificar urgentemente?

¿Y qué tiene que ver con todo esto la función del communituy manager?, os diréis con razón. Pues muy sencillo. A lo largo de todo este proceso hubo un momento en el que se puso en contacto conmigo alguien que cumplía esta o parecida función. Lo sorprendente es que tuvo que tirar la toalla casi de inmediato, porque se confesó incapaz de resolver el problema. Salvo ofrecerme sus disculpas y mostrarse solidaria con mi sufrimiento, poco más pudo hacer por mí. ¿Motivo? Pues está claro. Un community manager no es una isla dentro de una empresa, sino un eslabón más de un equipo que debe responder de manera coordinada ante el cliente, la fuente de toda razón de ser empresarial.


PD: Este post está dedicado especialmente a mis amigas virtuales Gema Sánchez (http://laaprendizdecommunitymanager.wordpress.com/) y Elena Méndez (http://laarmada-invencible.blogspot.com.es/), que tuvieron la gentileza de distinguir este blog con el Liebster Blog Award,  una humilde condecoracion que nos concedemos entre los blogueros de menos de 200 seguidores y cuyas condiciones de aceptación (premiar a otros cinco blogueros) yo todavía no he sido capaz de cumplir. ¡Gracias de todos modos! 

martes, 17 de abril de 2012

No es un catarro

Lo más terrible es que, al menos en este país, el desempleo ha pasado de ser una circunstancia más o menos pasajera de los sujetos a convertirse, para muchos, en una condición implícita en la naturaleza del ser. Dicho de otra manera, y aprovechando el nivel de sutileza en el mensaje que nos permite esta maravillosa lengua en la que tantos nos expresamos, hemos pasado del estar al ser con todo lo que de malo implica.

Haber ingresado a día de hoy en las filas del paro es como haber contraído una importante enfermedad  cuyo pronóstico dependerá en buena medida del estado de salud previo que presente el afectado. De su edad, de su formación, de su ubicación, de sus contactos, de su sexo, de su reflejo de lucha, de su capacidad de adaptación y, entre otras, del nivel de sus defensas mentales.

Pero en todo caso no estamos hablando, como en tiempos mejores, de un simple catarro. Ahora el paro es una enfermedad grave y preocupante. Tan alarmante que puede terminar con el fallecimiento de la vida laboral de algunas personas, las menos preparadas para atravesar con éxito este completo desierto.

¿Cuál es la medicina capaz de parar esta epidemia? ¿Dónde está? ¿Quién la tiene? ¿Quién puede acceder a ella? ¿Está el Gobierno en condiciones de suministrárnosla? Demasiadas preguntas, tal vez. Y todas ellas merecen una explícita contestación por separado que, sin embargo, se puede resumir en una sola frase: El resurgimiento de la economía a manos de empresarios y autónomos que pueden acceder de nuevo al crédito bancario porque el Gobierno pone los medios necesarios para que así sea.

Pero esa medicina, ya hace tiempo formulada, está muy lejos de nuestro alcance por el momento. Muy al contrario, cada vez se rebela un escenario internacional más complicado para atajar esta alteración malsana de nuestra salud económica, laboral y social.

Y en este panorama desolador, aparece el coach de turno dando sabios y más o menos manidos consejos al desempleado para desembarazarse de su condición. Reciclarse, descubrir tú auténtica pasión, emprender, crear tú propio empleo... Mensajes todos muy bonitos y positivos si, tras las palabras y las letras, se desvelara una economía capaz de asimilar la nuevas iniciativas y no un páramo donde el que tiene dinero se lo guarda porque la incertidumbre mata, cada día se producen nuevas oleadas de despidos a veces masivos (lo de Sony y el portazo a 10.000 trabajadores es el penúltimo ejemplo) y nuestras ciudades van pareciendo cada día más y más fantasmas en la medida que se multiplican los negocios cerrados o en liquidación y los consumidores siguen desapareciendo.

En algún momento tendremos que dejar de preguntarnos quién tiene la culpa de todo esto para empezar a buscar quién tiene la respuesta. Y ese momento ya llega con demasiado retraso.


miércoles, 11 de abril de 2012

La odisea de Carritus

¿Para qué está internet sino para hacernos la vida más fácil? Tan ingenua pregunta me planteaba cuando, ingenua por partida doble, acepte la sugerencia de una amiga de hacer mis compras de avituallamiento general a través de Carritus, la web que se presenta como el supermercado on line más barato, sin ser un supermercado, y que dice poderte ofrecer un ahorro de hasta el 40% en la factura final, incluyendo en su oferta la gestión del pago y del envío de los víveres a tú domicilio.

Describir aquí qué es Carritus sería demasiado tedioso para mí y aburrido para ustedes. Baste decir que es un comparador de precios entre distintos supermercados que te permite hacer tu lista de la compra on line y gestionarla ante el establecimiento que opere en tú  código postal y que resulte más beneficioso para tus intereses.

Hasta aquí todo ventajas. Carritus te muestra las distintas opciones y precios, Carritus envía tú lista de la compra al super que elijas, Carritus te facilita que elijas la fecha y hora del envío y Carritus te hace de plataforma para realizar el pago al proveedor.

La cuestión es si Carritus te da de verdad lo que ofrece. Y la respuesta es no. O sí y no, por introducir algo de matiz y flexibilidad antes del veredicto final.

En primer lugar porque depende del supermercado que elijas para hacer tú pedido. Mi experiencia personal es que Carritus se entiende con Carrefour, pero no se entiende con Alcampo. Pude hacer mi compra en Carrefour sobre la marcha y sin ningún impedimento pero, tras seis días intentándolo para ver de aprovechar una oferta que eliminaba los costes de transporte, capítulo esencial en este tipo de comercio, tuve que renunciar a realizar una segunda compra para otro domicilio en Alcampo.

¿Qué ocurre entre Carritus y Alcampo? Yo no puedo contestar a esa pregunta, obviamente, pero tampoco supieron contestármela adecuadamente ni en Carritus ni en Alcampo. La demostración más clara de lo que digo es que no pude realizar la compra que tenía en mi lista pese a teclear infinidad de veces, que ya me cuesta, el número de mi tarjeta de crédito.

Pero cabe anotar una diferencia esencial entre ambos proveedores, el primero de servicios y el segundo de productos.

Aunque Carritus tiene habitualmente su chat de atención al cliente fuera de servicio, se pusieron en contacto conmigo por mail y, finalmente, por teléfono para intentar, sin éxito, ayudarme. El motivo del fracaso es que las cifras del coste de la compra variaban continuamente, y no solo porque desde que empece a gestionarla podían haber variado los precios (dada la tardanza en culminar la operación incluso podríamos haber cambiado de estación meteorológica), sino también porque la factura final fluctuaba alegremente en función de si la lista se visualizaba en la web de Alcampo o en la de Carritus. Conclusión: ¡cualquiera entrega en estas condiciones su tarjeta de crédito¡

Y otra pequeña pero esencial objeción: cuando optamos por realizar las transacciones comerciales a través de internet solemos esperar que nuestra relación con el proveedor se produzca exclusivamente a través de la red y pueden molestarnos un asalto telefónico a nuestra intimidad e identidad, aunque sea de carácter amabilísimo. Rarezas del consumidor.

Respecto a la atención al cliente de Alcampo, poco que decir. Alcampo es Alcampo, Carritus es Carritus y tú poco más que una pardilla que no quiere entenderlo y se queda sin hacer la compra.

Así pues, ¿Carritus da lo que ofrece o no? Pues no, porque mira tú por donde yo quería hacer esta determinada compra en Alcampo y no en ningún otro lugar y Carritus, el intermediario que escogí, fue incapaz de facilitarme su culminación.

¿Cuál es vuestra experiencia con Carritus o las compras on line en general?


lunes, 2 de abril de 2012

La gracia no está en crisis



Vale que conseguir un puesto de trabajo sea una especie de entelequia, que el empleo se haya convertido en el bien más preciado en una sociedad que iba de sobrada y donde trabajar para ganarse el pan había perdido hasta la última brizna de su estricto significado. Vale que el panorama sea desolador para muchos de nosotros, especialmente porque la famosa luz al final del túnel no da todavía el más mínimo destello. Vale que lo único que tenemos por delante sea apretarnos el cinturón uno o dos agujeros más. Vale. 
Pero lo que no podemos permitir es que, con tanta negrura, este país pierda su gracia, se descapitalice emocional y culturalmente y se quede sin alma.
Y a ciencia cierta que no lo ha hecho. Para muestra, un par de botones
En la foto de arriba, la pizarra que lucía ayer un bar situado en la Playa del Medano, Granadilla, 
Tenerife. Y en la de abajo, otra pizarra del mismo establecimiento, esta vez en alusión al estado que presentaba la zona (peligro por la presencia de aguavivas o medusas) para el baño.

¿Quién ha dicho crisis? No al menos de imaginación, desde luego.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Este no es un post de género

Quino for ever.
Este no es un post de género. De verdad. No al menos de esa clase de debate de género que consiste en tirarse los platos a la cabeza con todo lo que tienen pegado (de añísimos¡¡¡) antes de haber pasado por el lavavajillas.

Lo que yo buscaba en realidad era tener la oportunidad de poneros la viñeta de Quino que me llegó por algún lado y que veis arriba. Porque es entrañable, sí, y con el punto de acidez que siempre cabe esperar de la mítica Mafalda. Pero sobre todo porque no puedo reprimir las ganas de enmendarle la plana a Quino. 

¿Que qué estoy diciendo? Lo que quiero decir es que en el bocadillo de Mafalda lo que en realidad debería decir es lo siguiente: Mamá, ¿con cuál de tus dos vidas te habrías quedado si hubieras podido  elegir solo una? Con lo que pretendo demostrar que Quino es indudablemente genial pero, al fin y al cabo, un hombre.

¡Ni un paso atrás!, debería ser la consigna de las mujeres en los nuevos y malos tiempos. Porque todas pericibimos con claridad en nuestro fuero más interno que este desmantelamiento de derechos al que nos están sometiendo a todos con motivo de la crisis que nos han impuesto entre unos cuantos terminarán por afectar, y mucho, a la posición de las féminas en la sociedad.


EPA España IV Trim 2011
TotalHombresMujeres
Tasa de paro [+]22,85%22,46%23,32%
Paro menores de 25 años [+]48,56%50,56%46,31%
Paro mayores de 25 años [+]20,65%20,13%21,27%
Paro entre 16 y 19 años [+]69,35%69,26%69,48%
Paro entre 20 y 24 años [+]44,45%46,52%42,18%
Paro entre 25 y 54 años [+]21,44%20,84%22,16%
Paro mayores de 55 años [+]15,55%15,95%14,99%
Como se puede colegir de los últimos datos publicados de la Encuesta de Población Activa (EPA), el paro femenino aún no se despega demasiado en líneas generales del masculino (23,32% frente al 22,46%), aunque estos porcentajes hay que valorarlos en un contexto donde la tasa de empleo femenino sigue estando sensiblemente por debajo de la masculina y, también, en función de las franjas de edad.

Pero todo se andará en la medida en que en los hogares españoles con los dos cónyuges en paro, cada vez más, haya que elegir. Y me refiero a elegir en dónde se invierte, si en el reciclaje académico y/o profesional en busca de nuevas oportunidades de trabajo del elemento o del masculino del dúo.

¿Cuántos de nuestros buenos hombres aún en plena fase de reconversión en términos de igualdad de género soportarán asumir el papel de amos de casa y potenciar la figura de la fémina sostenedora de la economía familiar? Yo tengo la respuesta: en principio solo aquellos que vengan comprobando en sus propias carnes tiempo ha que el elemento femenino, en su particular pareja, es el que tiene mayor relevancia profesional, económica y social. Y lo cierto es que situaciones así cada día están más extendidas pero, por muchos cuentos que nos cuenten, distan mucho de ser habituales.

Pero lo que está en juego no depende solo la mentalidad de ellos. También la de ellas, nosotras, nos puede deparar todavía ingratas sorpresas. ¿De qué trampas, entre ellas la maternidad, nos podemos considerar real y definitivamente liberadas?

Me gustaría saber cuál es vuestra opinión sobre este siempre peliagudo asunto.








 PA España IV Tri

 

jueves, 22 de marzo de 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

Cuota aquí y cuota allá

El título de esta entrada debe ser leído con el fondo musical de Mecano con su Maquíllate. Y si habéis pinchado en el enlace, tal y como os propongo, seguro que vamos a convenir en lo siguiente: ¡pero cómo pudimos ser tan horteras¡ Yo no tengo respuesta a tanto mal gusto en cuestión de look, que es como lo llamábamos entonces. Pero sí un gran argumento en nuestra defensa: ¡qué bien lo pasamos en los 80¡

Remembers aparte, vayamos a la cuestión. Y esta no es otra que uno de los debates más encendidos que se están produciendo en algunos de los grupos de Linkedin, red a la que, como muchos de vosotros, pertenezco. La cuestión es la siguiente: ¿Debe el sistema de empleo contemplar cuotas para mayores de 50 años?.

No concibe mi mentalidad ningún tipo de cuota. Porque aunque admito que, en ocasiones, sirven para equilibrar un poco el sistema de privilegios que está establecido, lo suele hacer en beneficio de tan solo unos pocos. Me explico: ¿quién se ha beneficiado del sistema 60%-40% de la cuota femenina en las organizaciones políticas y en los cargos públicos? Pues básicamente las mujeres que se dedican a la política y que han encontrado en  este mecanismo una fórmula muy útil para relanzar sus carreras.

 ¡Ya oigo a las hordas del feminismo desarratado cabalgar en mi busca y captura! Pero antes de acabar conmigo, pensadlo un poquito más, por favor. ¿En qué medida las cuotas femeninas han ayudado a mejorar de forma global la condición de la mujer en el mundo empresarial, laboral y académico? ¿Cómo se mide el trabajo que, supuestamente, hacen por nosotras las que han pillado cargo gracias a la cuota de marras?

Yo soy muy escéptica a este respecto. Y no lo digo por experiencia, sino porque me ha pasado. Quiero decir: he vivido y vivo tan de cerca el mundo de la política en mi ámbito autonómico como para saber que las mujeres, una vez se hacen con su pedazo de cuota, se olvidan por completo de sus congéneres.  Más todavía cuando, como en el momento actual, lo único que se reparte en este país es miseria.

¿Cómo podríamos calificar esta actitud? Pues de un forma tan simple que hasta vergüenza da escribirla: actúan igualito igualito que los hombres. Y eso haciendo un esfuerzo para mostrarme justa.

Pero no pretendía yo meterme hoy en este berenjenal, sino en el de las cuotas para desempleados de 50 años o más. Ya he escrito en otra ocasión (pincha aquí para ver la entrada) sobre los agravantes del paro a edades como las nuestras. (Ah, ¿qué eres más joven? No te preocupes que ya llegarás...). Pero, ¿de verdad piensa alguien que el sistema de cuotas arregla algo más allá de la vida de algunos de nosotros, cincuentones con intereses personales tan legítimos como los  de cualquier otro colectivo?

Cuando se habla de cuotas parece que se olvida que, para coger cacho en medidas públicas de estas características, también hay que partirse la cara con los compañeros de porción. ¿O será la cuota capaz de generar puestos de trabajo dónde no los hay? Bueno, eso no sería una cuota, sería un milagro. Y, además, con tanto colectivo (jóvenes, mayores, mujeres, desempleados de larga duración...) reclamando cuota aquí y cuota allá, ¡vamos a agotar por completo la tarta del %¡ ¿No os parece?

Yo creo en definitiva que desde las administraciones públicas se deben implementar medidas de apoyo a los colectivos desfavorecidos, pero no en función de cuotas, sino de necesidades objetivamente demostrables.

lunes, 12 de marzo de 2012

Desempleadas, sí. Paradas?: Ja¡



Cuando el pasado 8 de marzo muchos varones bienpensantes nos alentaban a través de las redes sociales por nuestra lucha en pos de la igualdad, yo intervine en la fiesta con tan solo dos tuits. En el primero me preguntaba si las buenas intenciones que expresaban tantas felicitaciones, reconocimientos y expresiones de ánimo se iban a traducir en el reparto equitativo de los altos puestos directivos, y sus varoniles sueldos, de tantos hombres aparentemente dispuestos a dar a la mujer lo que se merece (y no su merecido, que eso tiene otra nefasta connotación). Y en el segundo hacía hincapié en una gran obviedad: mujeres desempleadas hay muchas, muchísimas, porque somos uno de los colectivos más castigados por la crisis. Pero mujeres paradas, lo que se dice paradas, hay muy pocas.

Nada más lejos de mi intención que generar con este post un agrio debate de género. Para entrar en este territorio recomiendo venir ya convenientemente desbravado de casa. Tan solo pretendo poner en evidencia las sustanciales diferencias que acontecen en torno al concepto paro cuando se aplica a un hombre y cuando se aplica a una mujer.

El primero de ellos está en relación a la autoestima. Por regla general, el varón tiene una autoestima más ligada con su desempeño profesional que lo que la tiene la mujer, aunque también en este aspecto las cosas están cambiando a toda velocidad. De ahí que el desempleo suponga para los hombres un revés emocional aún mayor que el que supone para las mujeres, en términos generales más centradas  en cuanto al rating de su valoracion y popularidad en su mundo personal y familiar que en el laboral y social.

La segunda de las grandes diferencias es que, en cuanto se queda mano sobre mano, la mujer desempleada suele asumir de manera natural  el papel de ama de casa y cuidadora familiar que había encomendado a medias a profesionales o colaboradores para poder participar en el mundo laboral . No quiere decir esto que los hombres que se quedan en paro no se impliquen más en las tareas domésticas, que algunos sí lo hacen. Lo que quiere significar es que la mujer encuentra que su segundo trabajo, el que le esperaba cada día en casa después de terminar su jornada laboral remunerada, reclama ahora toda su atención. Sobre todo cuando, como suele ser el caso, su desempleo conlleva una importante disminución de los ingresos familiares que es preciso compensar reduciendo otros gastos, como los de la empleada de hogar o los cuidadores de niños y ancianos.

Si además convenimos que las mujeres, en calidad de cuidadoras de niños, enfermos y ancianos, van a ser las principales paganinis de los recortes en Servicios Sociales que están ejecutando todas las administraciones a causa de la crisis económica, ¿cabe ya alguna duda de que existen muchas mujeres desempleadas pero muy pocas paradas? Para mí no.

lunes, 5 de marzo de 2012

Una nueva realidad




Mientras solo nos veamos como generadores de derechos, y nunca de deberes, este sistema permanecerá enfermo. Y el sentido de la polémica que ha provocado la enunciación por el Gobierno de la puesta en marcha de medidas para que los que cobramos el paro desempeñemos determinados trabajos sociales, es un buen ejemplo de esa mentalidad enfermiza que nos ha llevado a pensar que tenemos derecho a disfrutar del llamado Estado del Bienestar pero ninguna obligación en su mantenimiento.

¿Si no somos culpables de la crisis, que no lo somos, tampoco tenemos porqué contribuir a salir de ella? Bueno, esa es una forma de ver las cosas, pero desde luego no es la que exige las circunstancias. Es como si un barco se está hundiendo por culpa del capitán -¿les suena?- y nosotros nos limitamos a  plantificarnos de morros en cubierta blandiendo el seguro de viaje que incluye nuestro billete.

Como casi siempre, los sindicatos coadyuvan al problema y no a la solución. Primero insistiendo en la idea de que el desempleo es un derecho que los trabajadores se han ganado por su cotización a lo largo de la vida laboral que, caiga la que caiga, es de exigencia disfrutar sin dar nada a cambio. Y segundo argumentando que la medida que se propone adoptar el Gobierno, si la reforma laboral supera en su actual formulación todos los trámites parlamentarios, supondrá la destrucción de empleo público.

De la primera de las ideas expuestas solo cabe decir que también las pensiones son derechos teóricamente adquiridos por los trabajadores a lo largo de su vida laboral que, a día de hoy, todos sabemos muy en entredicho. Dicho de otra manera. El Estado del Bienestar del que nos habíamos dotado no es un ente omnipotente, onmipresente y omnibenevolente. Muy al contrario, se nutre de la financiación que podamos darle y, si esta falla, se derrumba estrepitosamente sin que nuestros lamentos y nuestro empeño en mantenerlo en pie puedan hacer nada por evitarlo.

Y lo segundo queda rebatido con el mismo fondo argumental. ¿Empleo público? Si los sindicatos siguen pensando a día de hoy que el sector público -elefantiásico, voraz devorador de impuestos y de lento y torpe proceder- tiene que seguir creciendo en lugar de reducirse, regenerarse y reconvertirse, apaga y vamonos. No han entendido nada o, si lo entienden, prefieren seguir engañando a su parroquia para garantizarse su supervivencia.

Somos ajenos a las decisiones u omisiones que han llevado a esta crisis. Pero, por desgracia, eso no nos alivia del hecho de ser sus principales víctimas. ¿Qué podemos hacer entonces? Cambiar de mentalidad es una opción positiva. Aferrarnos al estado de cosas que creímos que siempre permanecería solo nos llevara a la frustración.

Dimos la gestión de nuestros asuntos a personas que han traicionado nuestra confianza una y otra vez sin que, como ciudadanos, hayamos extremado la función de vigilancia y exigencia de corrección ante los primeros síntomas de desvío del fin último del servicio público, que es la defensa del interés general.

Ahora estamos pagando la factura de la frivolidad y la despreocupación con la que hemos acudido a las urnas. Y en esa factura se incluyen algunos gastos con nombres y apellidos, como los que proceden del desmantelamiento del Estado del Bienestar a manos de aquellos a los que dimos carta blanca. Hablo de los recortes en Educación, Sanidad y Servios Sociales, hablo de la volatilidad del sistema de pensiones y hablo, también, de los interrogantes sobre el mantenimiento del actual sistema de prestación por desempleo. Ante este panorama se me antoja que colaborar en trabajos sociales mientras se cobra el desempleo es solo una anécdota que a nadie debería escandalizar.

Lo que sí debería escandalizar, lo que a mí escandaliza de forma brutal, es que se permita al sector público mantener su inútil enormidad mientras se procede al  recorte de las prestaciones más básicas en un Estado de la Incertidumbre que ya no deberíamos llamar de Bienestar.




martes, 28 de febrero de 2012

Perniciosa tentación


¿Hay cosa más triste que ver cómo un  pequeño negocio fracasa? Sí, ver que está planteado de tal manera que no tiene otro destino que precipitarse al cierre. Y, puestos a ello, cuanto antes ocurra esto, mejor.

Si hay un sector donde peor cuadra fantasía y realidad es el terreno de los negocios, de esos pequeños negocios cara al público que surgen como setas cuando arrecia el desempleo. Porque no existe tentación más perniciosa para un desempleado de mediana edad que la de echar el resto de su vida, y de su indemnización si la tiene, en el sueño que acariciaba y que, mientras trabajaba, nunca se atrevió a hacer realidad.

¿Que para todo hace falta iniciativa, entusiasmo y grandes dosis de ensoñación? Bueno, yo eliminaría el último componente de esa oración, es decir, las grandes dosis de ensoñaciónCon tan solo unas pinceladas de ese ingrediente me parece más que suficiente. Porque si algo parecen tener claro los que de esto saben es que uno solo se debe embarcar en aquello de lo que entiende. Y, no se engañen, largas horas frente al televisor no nos convierten en productores de programas de gran éxito.

Las librerías con toques especiales, por ejemplo la función cafetería, las pequeñas tiendas especializadas en diseñadores alternativos, los restaurantes de autores exclusivamente batallados en la cocina del propio domicilio, el delicatessen trufado con las ricas pero aún desconocidas cosas de tú pueblo, los locales que parecen casitas de  muñecas herederas de la calenturienta fantasía femenina, y en las que cuesta saber qué venden, los bares de ambiente rock, heavy o cualquier otra ambientación musical pero muy auténtica que has visto en otra ciudad europea, los gabinetes de comunicación para sacarle las perras con tus habilidades con la tecla a instituciones que no tienen un duro, las tiendas de decoración interior que juegan al chino revisitado con el extraordinario gusto de su propietaria o las pequeñas y sugerentes boutiques de ropa íntima femenina al estilo parisien, no suelen tener el éxito esperado.

Ni ese ni ningún otro. Siento decirlo, pero es así. Un negocio requiere de experiencias, cualidades, cantidades y tiempo para desarrollarlas de las que no  disponemos cualquiera. Y estar en el desempleo no nos las proporcionan en la medida necesaria. 

Puede sonar la flauta, pero suena pocas veces. Y si además necesitas, como es lo habitual, que un banco te respalde financieramente el proyecto, vete olvidándote de la flauta.

Pero tal vez sea mejor así. Más complicado aún que el desempleo es no tener trabajo y terminar cargado de deudas hasta las cejas a causa de un negocio fallido.

jueves, 23 de febrero de 2012

Un día marrón

El dibujo hace alusión al cierre de la multinacional Delphi en 2007.
Se insiste hasta la saciedad en las pavorosas cifras del paro juvenil y en las dificultades para iniciarse en la vida adulta -compromisos familiares e hipotecarios, básicamente- que conlleva esta terrible situación económica. Y es cierto. Tan cierto como que ésta es a día de hoy una de las principales preocupaciones de los progenitores responsables con respecto a sus hijos. Pero hay otra preocupación aún mayor para los padres y madres: perder el trabajo y no tener la oportunidad de ayudar a sus hijos si las cosas se tuercen para ellos.

Porque si hay una situación aún más lamentable que el desempleo entre los jóvenes, es que la vida laboral se trunque en la década de los 50, cuando todavía falta bastante, cada vez más, para una jubilación más y más incierta y resulta tan difícil acomodarse a las condiciones de extrema precariedad en las que se desenvuelve el mercado laboral.

Porque cuando se está en la franja de los 50 o más, los compromisos económicos adquiridos a lo largo de casi toda una vida resuelta en el plano laboral suelen de tal categoría que es difícil encararlos con un sueldo de becario. Y tampoco, dicho sea con toda la ironía del mundo, es edad para plantearse vivir de los hijos. Sobre todo en las actuales circunstancias de paro juvenil.

Reiventarse está de moda. Es el nuevo mantra de los optimistas empedernidos y los gurús de la autoayuda. Pero nadie explica cómo reinventar los dígitos de la hipoteca o las cifras que figuran bajo la factura de la luz.

Y, sí. Todos tenemos días marrones como los de Luz Casal. Pero nada que no se arregle con un plato caliente, un vaso de buen vino y grandes dosis de cariño, una receta al alcance de casi todos los bolsillos.








miércoles, 22 de febrero de 2012

Todos community manager

                     La foto es de ManagerCommunity, cuya página web se puede ver aquí

Todo periodista en paro es un community manager en potencia. Pero, ¿se puede considerar esta nueva profesión una especie de extensión 2.0 de la profesión periodística en su sentido tradicional? ¿Son las aptitudes propias del periodista de aplicación al community manager o viceversa?

Mi respuesta es no. El community manager (o gestor de contenidos) se me antoja más el hijuelo tecnológico del profesional del marketing que un pariente del periodista empleado en los medios de comunicación. Cosa distinta es que la poda, a veces salvaje, a la que están sometiendo a sus plantillas los medios de comunicación tradicionales nos haya abocado a muchos a indagar en este campo.

Decía periodista empleado en los medios de comunicación para desvincular este perfil profesional de aquel que caracteriza al titulado en Periodismo, o no, que ejerce tareas de comunicación en los gabinetes de instituciones, partidos o empresas. Porque el de community manager es el traje ideal para este sector de profesionales, cuya tarea siempre está más cercana al marketing que a la información.

Y, sí, yo también he picado. Confieso que estoy formándome como community manager. Pero he llegado a ello de una forma tan rocambolesca que me debería eximir de todo sentimiento de culpa. Por ejemplo, el de me aflige la sensación de estar embarcada en un ola de absurda modernidad como la que llevo a tantos, allá por los 80 y 90, a sumarse al carro del diseño de todo tipo, actividad que por entonces simbolizaba nada más y nada menos que la entrada de España en la Europa contemporánea.

¿Trabajas o aspiras a ser community manager? He aquí la reedición de aquel famoso: ¿Estudias o diseñas?








jueves, 16 de febrero de 2012

Dracula's kitchen

Bueno, agradable y barato. He ahí el salmo del buen comidista en tiempos de paro y crisis. Y si además, y por el mismo precio, tenemos la oportunidad de conocer algo realmente novedoso para nosotros en el reducido espacio en el que nos ha tocado vivir, miel sobre hojuelas.

¿Qué podemos decir sobre la cocina rumana? Yo no tenía que decir hasta que me encontré con el restaurante Bambi y tuve la osadía de sentarme en su terraza a ver qué pasaba. Y lo que pasó fue tan agradable que anhelo el momento de volver a repetir.

Sobre Rumanía en general se saben pocas cosas por estos lares. Y más allá de sus increíbles paisajes, las más de las veces tenemos referencias negativas del país. El conde Drácula es una, pero la exportación de bandas de violentos delincuentes es otra que tampoco vamos a negar. Una negra con la que tienen que cargar los pacíficos y honestos oriundos de aquellas tierras, como cargamos con las propias todos los demás.

Descubrir la cocina rumana proporciona un nuevo punto de vista sobre el país. Sobre todo si, además, lo haces en un local en el que la atención al cliente es no solo cordial y profesional, sino excepcional, lo que te brinda también la oportunidad de descubrir a los verdaderos rumanos.

Esa fue al menos nuestra experiencia en el restaurante Bambi (ignoro de dónde puede haber salido un nombre tan aparentemente inapropiado), un pequeño y sencillo local situado en un lugar no demasiado céntrico del Puerto de la Cruz (Tenerife) y cuya página web, plagada de información sobre todo lo que se les pueda ocurrir preguntar, pueden visitar aquí.


¿El menú? Bueno, pues una solo puede hablar de lo que conoce. Hojas de col rellenas (sarmale), gulasch de ternera servido con puré de papas, arroz pilaf con pato y setas y, de postre, una tarta de manzana al estilo del lugar. Pero hay mucho más por descubrir.

Comida más que suficiente, reconfortante, servida con dedicación y esmero y todo ello a un precio realmente convincente: 30,60 euros a dividir entre dos. ¿Se puede pedir más?








miércoles, 15 de febrero de 2012

'Mundo Lidl'

Cómo pasar de los productos ecológicos y El Gourmet de El Corte Inglés al Mundo Lidl. He ahí la cuestión, por otro lado inaplazable cuando se trata de recortar gastos para sobrevivir al paro.

Don' t panic! Es un tránsito que se puede hacer con mucha dignidad, la misma condición que acompaña a la condición de desempleado cuando no se esquiva el trabajo.

Desde que ya hace mucho tiempo pude comprobar como El Corte Inglés era capaz de tener idéntico producto a dos precios distintos, uno en su supermercado, relativamente asequible, y otro en su tienda gourmet, con impuesto de superlujo, la que suscribe ha dejado de creer en el sexo de los ángeles de las exquisitices a precio de hallazgo arqueológico.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y lo rico, si además barato, más rico todavía. Y en el Mundo Lidl, en el que tantos nos damos cita en los últimos tiempos pese a lo mal que cae Sergi Arola en plan amiguete del pueblo llano, hay mucho interesante por descubrir y no solo en materia de precios. Más bien a pesar de ello.

Me propongo ir desvelando en posteriores post, o sea, nuevas entradas en este blog, descubrimientos en materia de consumo inteligente. Ya he empezado a hacerlo en el proceloso mundo de la restauración  (http://canelafina-carmen.blogspot.com/2012/02/bueno-bonito-y-barato.html) aunque, viviendo como vivo en un lugar tan pequeño como la Isla de Tenerife, mis experiencias gastronómicas extramuros del hogar solo sean relativamente útiles. Pero todo se andará o, al menos, lo intentaré.

Para empezar, en la foto muestro tres de los productos que compro por su excelente calidad en Lidl desde mucho antes de resultar arrojada al desempleo. Y además están tirados de precio.

El hojaldre de la marca Belbake, excepcional. Ligero como ningún otro producto comercial de este tipo y a menos de un euro.

La caballa del Sur de Nixe, magnífica. He comprado caballa del Sur en las factorías de Barbate (Cádiz)  a precio de oro y créanme que no se percibe una gran diferencia.

Y las galletas tipo Digestive de la marca Opey, un gran hallazgo. En mi opinión, mejor que las originales (de McVitie's si no me equivoco),  porque son menos pesadas, más crujientes y, por supuesto, mucho más baratas.

Pero no es oro todo lo que reluce. Ni en el Mundo Lidl ni en ningún otro. Así que es mejor ceñirse estrictamente a los resultados de productos concretos.

¿Cuál es vuestra experiencia? Me encantaría aprovecharme de ella.




martes, 14 de febrero de 2012

Nuevos pobres


"Hola, me llamo María José Navarro y soy de un pueblecito pequeño de Valencia que se llama Alberic. Tengo 48 años y soy parada de larga duración, actualmente cobrando la ayuda de 426€ R.A.I. Tengo dos hijos a mi cargo, uno de 23 y otro de 16, sin trabajo ni ayudas. Vivo con mis padres porque con la ayuda no alcanzo a pagar ni la hipoteca, tengo mi vivienda en venta, y he dado de baja luz y agua. Comemos de la pensión de mi padre que era autónomo y busco trabajo, incluso, fuera de mi provincia, pero ni así. Muchas gracias por vuestra página, yo me conecto por las mañanas un rato en casa de un familiar que me lo presta para buscar trabajo por internet. Un saludo y gracias por atendernos".

Seguro que esta es una historia que les suena de algo. Algo que es muy posible que escuchen de manera cada vez más insistente a su alrededor.

Se trata de una de las últimas entradas de un nuevo blog, Els nous pobres, (http://elsnouspobres.wordpress.com/author/elsnouspobres/), que recoge  testimonios personales sobre la dramática situación que viven los nuevos españoles, esa gran generación sin presente ni futuro.

La sola existencia de un blog de estas características es una tragedia en sí misma. Y si seguirlo es muy instructivo y recomendable para todos, desde el empleo o desde el desempleo, debería ser una obligación para todos aquellos que dicen representarnos y defender el interés general mientras permiten que se mantenga un estado de cosas en el sector público a todas luces inmoral. 

lunes, 13 de febrero de 2012

Conmigo que no cuenten


Si alguien se cree que esto se arregla poniendose en manos de los sindicatos, lo lleva claro. ¿Huelga general? Si me explican a quién ayuda una acción de ese tipo, salvo a unos sindicatos que solo buscan mayor poder para ellos mismos, tal vez me ponga en acción. Mientras tanto no me verán apoyando ni de palabra ni de hecho una huelga general.

Creería en los sindicatos y su capacidad para ponerse al frente del mantenimiento de los derechos y la dignidad laboral en tiempos tan oscuros si les hubiera visto ponerse al frente de la manifestación cuando el barco comenzó a mostrar sus primeros pero más que premonitorios boquetes. Pero no. No solo no tomaron las riendas para facilitar un nuevo estado de cosas en las relaciones laborales, dotándolas de mayor flexibilidad para tratar de minimizar o repartir los daños a fin de no ocasionar aún mayores descalabros. Es que además no mostraron otro interés que el intentar desvincularse de un sistema perverso del que ellos venían formando parte tan ricamente. Ese y el mantener en toda su brutalidad una administración pública que es, a todas luces, la más pesada carga económica de un país incapaz de generar trabajo para más del 22,9% de su población activa. Ahí está su público y ahí está su fuerza. Y a los demás poco más que un par de férreas consignas, solo útiles para que impedir que trabajadores y empresarios tratemos de entendernos en las actuales circunstancias.

¿Qué la culpa la tienen los bancos? Sí, pero yo no tengo porqué creer en los bancos. Por muy perspicaz que sea uno, lo suyo es todo lo contrario. A mí  no me queda más remedio que depositar mi confianza en el Gobierno que me representa y en los sindicatos que dicen defender mis derechos. Y si el sistema político precisa de una urgente y profunda regeneración que le ponga al servicio del interés público y no del partidario, personal y/o patrimonial, ¿qué decir de unas organizaciones sindicales anquilosadas y atestadas de privilegiados y blindados funcionarios sin otra perspectiva de futuro que mantener su status quo?

Conmigo que no cuenten.




jueves, 9 de febrero de 2012

El famoso libro

















Todo periodista que se precie tiene en la recámara un libro que empezará a escribir cuando se den las circunstancias. Y, sí, el paro y situaciones análogas son el momento ideal para echar fuera de sí todo eso que llevamos dentro y que el ejercicio diario de la profesión no nos permitió comunicar a nuestros semejantes.

Yo no soy de esos periodistas. A lo mejor es que no me precio tanto como debiera. He oído en tantas ocasiones aquello de que "tú lo que deberías hacer es escribir un libro", que no hacerlo se ha convertido para mí en una especie de acto de rebeldía, de reafirmación en mi cabezonería de que no tengo nada que decirle a nadie en formato libro.

Pero hay otros motivos. El periodista es en parte un obrero de la escritura, porque de lo contrario difícilmente podría hacerse entender por el lector, pero esta no es necesariamente la habilidad más sobresaliente para el ejercicio de su profesión. Ni mucho menos. La perspicacia, la curiosidad, la empatía, la capacidad para generar y mantener contactos, cierto olfato perruno para seguir pistas humanas y documentales, el dominio del contexto, algo de vicio con este tipo de trabajo y hasta una especie de sexto sentido son algunos de los elementos que forman parte del oficio periodístico.

Así que detrás de un periodista cabe presuponer un aceptable narrador, aunque esta cualidad es del todo insuficiente para abordar el mundo literario en condiciones. Por ejemplo: la capacidad de montar ficciones narrativas, la creatividad, es algo a lo que un periodista, incluso a un excelente periodista, no tiene porqué tener acceso. ¿Que en el ejercicio del periodismo hay mucha ficción intercalada con la realidad? Ah, sí, pero eso es mal periodismo y peor literatura.

Por eso la inmensa mayoría de los periodistas que escriben libros se abstienen de la ficción literaria y lo hacen sobre lo que saben. O creen saber. Y así proliferan libros sobre personajes políticos, hechos de la historia reciente o reflexiones sobre los propios medios y el oficio que, muy buena parte de las veces, no aportan nada. Nada salvo algún royalty a sus autores y un problema a la humanidad.

¿Saben cuál es el coste ecológico de tanto escritor suelto y tanta editorial dispuesta a intentar lo que sea para mantener un negocio que camina hacia la obsolescencia? En http://librodenotas.com/textosdelcuervo/21910/obscenidad-del-almacenaje-y-libro-digital#cpreview se explica divinamente.

Yo no voy  escribir un libro. Al menos no por ahora. Y nunca mientras continúe pensando que existen muchos canales a mí disposición para ejercer el tipo de comunicación para el que me creo más o menos dotada. O en tanto no se apodere de mí una historia que me pida a gritos ser contada en cientos de páginas de  papel vistosamente encuadernadas

Y no, no tengo nada contra las libros. Al contrario. Son uno de mis mejores compañeros desde la primera juventud y hasta la fecha. Pero estoy con el autor del texto que he enlazado y echo mucho de menos un mercado de libro digital en condiciones.

El camino que hemos emprendido con las nuevas tecnologías no tiene retorno y, al menos en el contexto del hogar, los libros tradicionales ocupan mucho espacio y corren cada vez más el riesgo de convertirse en elementos de construcción. ¿Ladrillos? No, no digo eso aunque de muchos no cabe decir otra cosa. Lo que digo es que echen un vistazo a la ilustración que acompaña estas páginas para comprender la verdadera utilidad de tanto tomo suelto que anda por ahí ocupando espacios que no merecen.







miércoles, 8 de febrero de 2012

Lo más insidioso


Lo más insidioso de esta situación de desplome del mercado laboral es que da pie a que proliferen personajes como el presidente de Ryanair, el tal Michael O'Leary.                                                      Ver http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/07/barcelona/1328621042.html

Porque lo que él simboliza va mucho más allá de las dificultades que se viven en el sector de la aviación. Lo que ejemplifica su actitud de negrero chulesco no es ni más ni menos que la situación de precariedad de derechos que se vive en el mundo laboral. Más claro todavía: el que hoy en día conserva el puesto de trabajo es proclive a olvidar los derechos que le asisten y hasta a aceptar condiciones abusivas.

Pero el retroceso en cuanto a la dignidad de la relación entre el trabajador y la empresa no solo es real. Es que además provoca una sensación tan intensa de falta de protección entre los trabajadores que solo puede llevar a la angustia vital.

Cuando esto acabe, si es que acaba, ¿cuánto tiempo tardaremos en remontar hacia una relación justa y sana entre empleadores y empleados?

Y no le pidan a los sindicatos que se ocupen de ello. Los sindicatos siguen ocupándose de sí mismos y de tratar de que no se destruyan empleos en la cosa pública, que es su cosa.

La viñeta de El Roto en el El País que acompaña estas líneas lo dice todo sobre la angustia del desempleado. De su magnífico hacer espero otra en la que quede de manifiesto la congoja del empleado.

martes, 7 de febrero de 2012

Bueno, bonito y barato

Una de las primeras cosas que se ven afectadas cuando se ingresa en el desempleo son los hábitos de consumo. Si aquello de bueno, bonito y barato es una máxima universal, el paro afila los sentidos para lograr mantener las cotas de disfrute con el mínimo gasto. Instinto de supervivencia, se llama.

Y sí, es posible. Comer bien en restaurantes caros o carísimos debería ser lo normal, aunque desgraciadamente no sea así y las más de las veces el dispendio solo guarde relación con el nombre del local y/o la cantidad de marketing e inversión aplicada a su difusión. Comer bien en establecimientos de un precio asequible es el verdadero hallazgo y aquello a lo que nos debemos aplicar. A ello y a evitar comer fuera de casa con excesivas asiduidad. Una vez o dos a la semana es suficiente para satisfacer las inquietudes culinarias sin sobrecargar el presupuesto. Pero, ¡ojo, que la comida rápida, basura e insatisfactoria realizada fuera del domicilio habitual también cuenta¡

Un ejemplo. El restaurante asiático Ruen Tahi en el Puerto de la Cruz de Tenerife, hallazgo que mi familia debe a nuestro amigo Néstor Yanes. Está en un lugar algo recóndito del Puerto de la Cruz (C/ Dr. Celestino Cobiella Zaera. Teléfono 922 376 946), en el edificio del hotel Puerto Palace. Pero es fácil de encontrar. Se trata de escoger la última entrada al Puerto de la Cruz, la que señala la dirección del Loro Parque y, tras dejar a la derecha la entrada al Casino Taoro, tomar la segunda a la derecha. El hotel está en la primera esquina y el restaurante encima del bar a pie de calle.

El local, según me informaron, está regentado por antiguos cocineros del restaurante tailandés del hotel Botánico, el mejor oriental de Tenerife, sin ninguna duda. Incluso lo llegaron a señalar en su momento como el mejor tailandés de toda España. Pero los precios del Ruen Tahi no tienen nada que ver con los El Oriental del Botánico, un lujo que, si se puede, merece la pena darse de vez en cuando.

En Ruen Tahi comen tan ricamente dos personas por poco más de 20 euros. La especialidad son los currys de carne, pescado, marisco o vegetales, pero cualquier combinación de arroz o tallarines con los platos propios de la cocina oriental será una buena elección.

El interior y el ambiente del local no tienen nada de especial aunque, eso sí, el comedor está rodeado de grandes cristaleras que proporcionan vistas del Puerto de la Cruz.






jueves, 2 de febrero de 2012

De manitas


¿Si a casi nadie se le ocurre meterle mano a las tripas del ordenador cuando se pone pesado, por qué todos nos creemos capaces de hacer lo propio con los grifos, la cisterna, los cables eléctricos, las humedades o los desconchones?

Asunto recurrente en el parado: ahora que tengo tiempo, lo hago yo. Para ser honestos, ahora que tengo tiempo, sí, pero sobre todo, ahora que lo que me falta es dinero.

Pero, ¡peligro!. Si antes éramos unos torpes para las cosas propias del manitas de su hogar, que nos veamos en el paro no significa que hayan mejorado nuestras habilidades. No al menos mientras los cursos de formación del INEM no nos acojan en su estéril seno...

El caso es que, como todos sabemos cuando permanecemos en nuestros cabales, en momentos así suele ser peor el remedio que la enfermedad. Piénsatelo bien antes de añadir a tú condición de parado la de desesperado. Bien sabemos los voluntariosos del bricolaje que hay techos que se dirían endemoniados -según los tocas se desploma la pintura- o circuitos eléctricos cuyo intrincado contenido requiere uno de esos tontones para medianamente orientarse.

Cada oveja a su redil. Hazte un favor a ti mismo y a uno de los muchos compañeros de esta gran empresa que es el paro. Hay muchos dignos operarios de la chapuza domiciliaria que, como tú, se ven mano sobre mano. La diferencia es que ellos sí saben qué hacer con esa clase de extremidades.



martes, 31 de enero de 2012

La Plamperry



Qué pasa primo...?  Sí, dime, sí... Ah... No, no, yo no te he llamado... Ah... No, no... Debe ser que se ha disparado esto... Es que me acabo de pillar una Plamperry y todavía no me entiende... Sí, mu guapa, exagerada... Estoy aquí, en el rollo ese del paro, pero luego te doy un toque y nos echamos una birra.

Diálogo telefónico, de esos a los que te condenan tantos groseros de la hiperconectividad, oído en la oficina del INEM mientras el resto de los damnificados atendíamos con la cabeza gacha a nuestras propios smartphones.

Porque el parado ya no es lo que era. O al menos no lo aparenta. Ahora estamos equipados tecnológicamente hasta las cejas. Lo único que nos falta es trabajo y, si no lo encontramos, no será porque no tengamos los medios necesarios para estar comunicados y escudriñar el mercado laboral. Es el trabajo el que no quiere encontrarnos.

O tarda. Y tanto que a veces duda una de su propia existencia. De la del trabajo.

lunes, 30 de enero de 2012

Somos más


El fin de semana no ha podido ser más desafortunado en cuanto a las cifras del paro se refiere. Por obra y gracia de Spanair y la diabólica combinación de mala gestión empresarial y erróneas políticas de las administraciones públicas, 2.000 personas más van de cabeza a engrosar las listas del paro. Dicho de otra manera: como éramos pocos, parió la abuela.

¿Y hasta cuándo y hasta cuántos? Mes a mes caen las barreras más agoreras en cuánto a cifras totales de parados sin que en el horizonte se perciban ni las más remotas señales de que este túnel desemboca en algún lugar algo más luminoso.

Si en las acciones del nuevo Gobierno nos fijamos, lo único que nos queda claro es que nos van a continuar asfixiando una buena temporada más, apretándonos el cuello como antaño apretaban las abuelas el cuello a las gallinas antes de preparar su sabrosa pepitoria. Más recortes, más impuestos, menos inversiones y, ¡la Diosa Fortuna nos ampare!, quién sabe si nuevos sajazos a las políticas de protección social, entre ellas las prestaciones por desempleo.

Ejércitos de zombis sin ningún tipo de ingresos rondando las calles en busca de un hueco al calor de un mercado laboral tras cuyos ventanales se parapetan almas cada vez más dóciles, trémulas y temerosas de resultar catapultadas al exterior por los que, a sus espaldas, confeccionan listas de ejecución, cierran balances asesinos o perpetran estudios de inviabilidad. ¿Otra serie de muertos vivientes? ¡No! La fugaz visión pelín apocalíptica de una parada en un lunes en el que constata que cada día somos más y, por ende, estamos peor.

En la imagen de EFE, acto de protesta de los trabajadores de Spanair en el aeropuerto de Lavacolla, Santiago de Compostela


jueves, 26 de enero de 2012

Doble desgracia

Sabido es que las desgracias nunca vienen solas. Normalmente te las sirven acompañadas de ensalada y papas fritas. Así que, si el paro no es suficiente plato de mal gusto en tú vida, el cierre de Megaupload viene a completar tan desagradabale menú.

¡Qué chorrada¡, dirán aquellos que no gozan de la condición de serieadictos. Pues no, para nosotros no es una chorrada sino un auténtico contratiempo que hay que afrontar cómo se afronta un giro radical en tú vida como el que supone el desempleo. Bueno, vamos a dejarlo en casi igual...

Sabido es que las series de televisión han venido a sustituir al cine, al buen cine. Y sabido es que la programación televisiva, incluso la de las cadenas de pago, o es infumable o es más infumable todavía. Únanse estos dos ingredientes, agítese la coctelera y sírvase el mal trago: nada digno de ser visto en esos momentos de sano ocio que solíamos pasar frente a la pantalla del televisor.

Es gracioso que con tanta ley Sinde y tanto cuento haya tenido que ser el FBI (en base a la SOPA, la PIPA y toda su parentela) el que haya venido a poner fin en este país al sano intercambio de contenidos, eso que otros malajes denominan criminal pirateo. Pero la Sinde debe estar contenta porque, de una u otra manera, ha conseguido su objetivo: ¡que los espectadores se agolpen ante las taquillas de los cines para ver cine español!

 ¿Conseguiremos así que la industria cinematográfica española despegue y, ¡oh, cielos!, deje de depender de las subvenciones públicas? Bueno, yo no me haría demasiadas ilusiones. Era de las que esperaba que, llegado el momento actual, o sea, el cierre de servidores de las características de  Megaupload, los consumidores ya tendríamos acceso a una buena y completa oferta legalizada que también tuviera en cuenta los derechos de los autores. Pero no. Por lo visto han empleado su tiempo en la pataleta, les han tenido que venir a sacar las castañas desde fuera y ellos parecen seguir pensando que van a poder seguir manteniendo un modelo de negocio que ya está caduco.

Así les va. Mientras, el mundo 2.0 sigue caminando a toda velocidad...




miércoles, 25 de enero de 2012

Efecto dominó

 No habría podido elegir peor momento el anterior Gobierno socialista para poner en marcha la normativa que inserta a las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social. Es así desde el primero de enero de este año, pero los empleadores tienen un plazo de seis meses para mantener el alta de la persona que tenían contratada con el régimen anterior (que era específico para las empleadas de hogar) y convertirla en un alta en el Régimen General, o bien darle de baja y, entre nosotros, volver a la antigua usanza de pago por horas trabajadas y santas pascuas.

Y digo que no podía haber elegido peor momento el anterior Gobierno socialista para tomar esta medida porque, cuando las familias españolas ven como se destruyen puestos de trabajo en su seno, es difícil pensar en que estarán en condiciones de comprometerse aún más con las personas a las que ellas dan empleo. Así, una medida que pretendía dar mayor seguridad a los empleados de hogar desembocará probablemente en nueva destrucción de empleo porque, lo normal en situaciones que obligan a toda clase de recortes, es que las familias en esta diatriba opten por dar por finalizada la relación laboral que en términos legales mantenían con su empleada de hogar. Y aún más. Lo harán las familias que están sufriendo los estragos del paro, pero también todas aquellas a las que la crisis económica ha sumido en una situación de pánico, o simple y humana inseguridad, que les impide asumir nuevos compromisos económicos y legales como empleadores.

Es el llamado efecto dominó, un indeseable pero automático efecto que las administraciones deben tener sobre la mesa y sopesar cuidadosamente antes de tomar decisiones absurdas como tantas de las que adoptó el Gobierno socialista.

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